Aunque no quiera (primera parte)

¿Nos detenemos a pensar siquiera sobre el que hubiera pasado? ¿Nos detenemos a recordar a detalle?
Pues siempre el recuerdo es fugaz, te eleva y desaparece volviéndote a la realidad, ¿Acaso no somos lo que somos por las decisiones?

Cada año, cada inicio de algo nos prometemos cometer menos errores y es como si cada mes ya viniera en combo con la pila de malas decisiones. ¿Cuál es el escape? ¿A donde debemos ir? ¿Con quién debemos estar? Los cambios duelen y el resultado asusta y es ahí cuando ya no queremos estar.

Muchos dicen que la vida es una porquería pero a mí me ha dado tantas alegrías, muchos dicen que todo tiene solución y a ellos les quisiera preguntar ¿qué hago con todo el error? ¿Dónde está el botón de reinicio?, es que este juego no me agrada, pero lo vivo, continuó, sabiendo que cada paso, cada movimiento me pasó factura desde un inicio.

Que ya no quiero hijos, pero como me la alegraría tenerlos, que sé mi carácter no está forjado para eso, sucede que mi ternura se camufla en un posición de dirigente.

¿Qué le vamos hacer? ¿Nos quedamos o seguimos huyendo? ¿Decimos alto o seguimos con el hacernos los tontos? ¿Hasta cuándo soportaremos más de eso? ¿Cuándo será el día que pongamos fin a los miedos? ¿Cuál es la salida?

Esto es una emergencia y el miedo nuestro asesino. No sé ustedes pero yo tengo un límite y este concluirá pronto. Una decisión la última quisiera y en mi siguiente post les diré lo difícil que era, lidiar con todo y decir acepto aunque no quiera.

Inundamos nuestra vida de tantas preguntas, de cosas sin concluir, que tal si ahora solo lo aceptas aunque no quieras, deja de seguir el sistema y renueva tus reglas.

No hay botón de reinicio, no hay marcha atrás, eso de un máquina del tiempo en donde te lleve a tomar la segunda decisión no hará que cometas  menos errores de los que tu curriculum ya lleva.

Los miedos están por la falta de creencia en nosotros, decidimos vivir ahí o irnos allá, què màs da, la muerte siempre llegará.

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