Pensando….
Pensando…. Decidí escribir sobre eso que a muchos les falta, pocos lo usan y
algunos lo tienen…
De
la urbanidad propiamente dicha
Autor:
El autor (desconocido)
Entre
mis hallazgos encontré aquel libro que leía por rutina, perchado por años, el
color de sus hojas deja notar ya su tiempo de antigüedad, por la forma en como
esta diseñado se que el nació cuando yo ni existía.
Y
es que ahora me doy cuenta de lo importante que es leer, de lo impresionante
que puede llegar a ser el conocimiento, de lo maravilloso de poder opinar sobre
algún tema, de lo extraordinario de hablar con seguridad ya que tienes fuentes
que respaldan tu sabio conocimiento.
Aquí
les dejo; Palabras al Lector
En
tiempos antiguos la palabra urbanidad,
que proviene del latín urbs, y que
significa urbe, ciudad, se oponía a rusticidad,
que se deriva también del latín rus-ruris,
un vocablo que quiere decir campo. Se partía de la idea, que entonces correspondía
a una realidad, de que el campesino era, por lo general, rústico, o sea palurdo
y ordinario en sus modales y costumbres; y en cambio el habitante de las
ciudades o urbes, poseía modales elegantes, refinados y cultos…
…
Esto fue lo que predicó y consiguió el gran poeta, filósofo y reformador
religioso oriental, Confucio, cuando estableció la observación estricta de
ciertas reglas de cortesía como método único para lograr esa convivencia… Las
reglas de la cortesía y la urbanidad varían un poco según las naciones, las
épocas, y evolucionan conforme a la mentalidad de las nuevas generaciones.
En
la actualidad, por ejemplo, el criterio que prima es el de la funcionalidad,
antes que el del formalismo que rigió hasta hace apenas medio siglo. Por esta
razón hoy no podemos considerar como de mala educación la infracción de ciertas
reglas que antaño consideràbanse sacrosantas. Y seria en vano reprobarlo porque
la verdad es que cuando, en virtud de los cambio sociales, tecnológicos, etc.,
Ellas entorpecen y dificultan la relación entre los hombres, entonces se
convierten en dogal insoportable, y caen automáticamente en desuso.
Pero
en ningún caso quiere decir que las reglas de la urbanidad no sigan siendo
necesarias, pues la mayor parte de ellas obedecen no al capricho ni a simples
convenciones, sino a la necesidad que el hombre experimenta de convivir
pacifica y agradablemente con sus semejantes, y hasta con las maquinas así como
de ennoblecer su comportamiento personal…
…La
urbanidad y la etiqueta son materias sobre las que existe una copiosa
literatura y sobre las que se ha escrito abundantemente desde muy remotos
tiempos, en todos los países civilizados… para concluir, diremos que no
faltarán quienes se pregunten frívolamente: ”¿Para
qué tantas reglas, si lo que impera en el mundo es una total informalidad?”.
La respuesta es bien sencilla, y la ha dado, en forma un tanto paradójica, un
gran humorista ingles: “Porque sólo
cuando sabemos lo que no se debe hacer, es cuando podemos hacer bien esto
último”
El autor
Continuarà…..
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