Hoy salí de casa y decidí cambiar mi rumbo, tomando un bus que me llevara por la parte costera de Manta para apreciar el inmenso mar y mas que apreciar recordé lo que había dejado en el pasado, alegrías, enojos, tristezas, decisiones y Amor...
Aquella niñez, juventud, adolescencia, años vividos que no se comparan con nada, puedo decir que Manta esta creciendo progresivamente y quien diga lo contrario es porque no conoce la gran historia que hay detrás de cada mantense, Manta es una ciudad para admirar, quizá no tengamos tantas edificaciones restauradas como Quito, o calles que se asemejen a París, talvez no tengamos historias encantadas o inventadas, pero lo que si tenemos es gente que ama el arte de pescar quien con su red se va mar adentro para traer consigo la cena, tenemos quienes con sus manos elaboran recuerdos que se llevan consigo turistas, la delicia gastronómica es un viaje placentero que solo la sazón manaba lo puede lograr, somos reales, somos trabajadores, somos valientes, somos gente que quiere dejar un legado, somos aquel punto que tiene esencia propia, somos Manta y seguiremos siendo lo que somos sin imitaciones.
Están cordialmente invitados a apreciar, a vivir, a gozar, a recordar que esta maravilla solo Dios pudo crearla, que es suya, esta aquí.
Manta espera su llegada...
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