*Dios da por algo y Dios quita por algo*…
ahora puedo decir que es una mierda decir eso, porque Dios no quiere que sus
hijos sufran y lo que ocurrió no es obra de Dios. El me dio doble bendición y
son solo esas cosas buenas que podemos recibir de él.
Que la
dicha más grande fue haber sido madre pero el dolor que le acompaña fue no
haberlo podido ejercer.
Que la dicha más grande fue haberlos
sentido. Pero el dolor que lo minimiza fue no haberlos podido abrazar.
Sí! hubo dicha y me alegrará recordar
aquellos 3 meses, en donde no quise ilusionarme pero es inevitable ignorar que
tienes dos seres dentro tuyo creciendo y que algún día vas a conocer. A pesar
de los malos diagnósticos me enamoré, me entregue al sentimiento que invadía mi ser, el
ser mamá y me despedí de la soledad porque aunque me sentía sola no era por
completo los tenía a los dos acompañándome a cada momento.
No se cómo explicarles este dolor. No sé
cómo decirles por qué el alma se te va del cuerpo en busca de tus pequeños.
Pidiendo explicación tocando tu vientre y no sentirlos… la vida duele y no hay
nada peor que aquel momento en donde ya no estás completa. No les miento que
trate de calmarme pero fueron horas en donde sabía que algo malo pasaba y sólo
quería tener pensamientos positivos. Sollozos desde adentro sentía. Algo
sucedía y de pronto ya no fui 3 fui 2 y la vida se acabó.
No
bastaron ruegos, ni súplicas. No bastó nada para que me los devolvieran. ¿Que
había hecho mal? ¿En dónde falle? Son mis pequeños mocosos y nunca los
olvidaré.
Ellos no
han muerto ni morirán y a todo quien me pregunte soy madre de dos mellizos que
aunque ante la ley no son ciudadanos ni seres humanos para mí son mi todo y la bendición
más grande que pude recibir de Dios. No quiero preguntas, no quiero
sentimentalismos, soy una mujer fuerte y así seguiré, si me derrumbo lo hago a
solas y vuelvo a levantarme porque eso me ha enseñado mi familia y aunque ahora
me es difícil lo lograré y a cada uno que leyó esto por favor no más preguntas
de que ocurrió, porque el trauma de aquel día no se olvida, porque esos
segundos fueron los peores y aunque gritaba en esa grande habitación no era lo
suficiente como el sentir mi alma sufrir por la desdicha de perderlos.
Están con
papá Dios, mis mocosos están haciendo travesuras con él, y desde donde están saben
que su madre los amará siempre y llegará el día en que pueda abrazarlos y
decirles lo mucho que los extrañe.

Por ahora soy solo un lector. Un triste lector que se ha conmovido. Un abrazo...
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